¿Carretera vs. mtb, es el mismo deporte?>

Cuando mi hijo y mi esposa escucharon el tema que quería poner en el papel virtual, también quisieron opinar, así que no dudé y le doy la palabra primero a la dama con su punto de vista:):

Yo solo puedo opinar como participante del viaje. Digo, no soy ciclista, llevo ya algunos años ahí como portador de pañales, servilletas, botiquín…

Espinas, garrapatas, rodillas raspadas, eso quiero resolver de inmediato y no en casa por la noche. Así que veo la diferencia desde el punto de vista de alguien que está feliz de ir de pasajero, que la bike no tiene esas ideas (ni sistema nervioso) que antes tenían los caballos, y que estamos de acuerdo en la dirección y velocidad del movimiento, a menos que intervenga una fuerza mayor o una mala suerte. Desde el punto de vista de alguien que no sale para coleccionar cerámica o lo que sea, ni para mejorar su perfil, sino para disfrutar… Yo en el asfalto disfruto de los árboles, arroyos, cigüeñas – blancas, negras, da igual, con tal de que haya vida. Sinceramente, en el llano, con algún coche pasando, campos, polvo, alergia al heno, creo que me volvería loco, uno necesita un poco las colinas. Si quiero agotarme, puedo hacerlo en ambos, pero prefiero las colinas. Pero tengo claro que si quisiera dominar de verdad la bike, tener algo de técnica, tendría que rodar por el bosque y no buscar caminos lisos. Pero ahí ya no puedo girar el cuello para admirar la fauna y la flora, ahí me agarro como una garrapata y pienso desde cuándo es normal que hasta te duelan las manos de la bici.

La diferencia se ve mejor al final del día en el baño. Cuando llega a casa uno mojado, se mete todo en la lavadora y se lava con ese gel ultra bio sensible para niños. Genial. Pero cuando llega de bosque todo sucio (que nadie se lo tome personal, yo también he llegado así, no como madre de dos hijos, sino como un cerdo de charco) hay que remojar, limpiar, luego el sifón, el jabón de ciervo vive sus 15 minutos de fama y solo después va a la lavadora. Y aun así, alguien sacrificado tiene que limpiar la goma de la puerta, donde aparece más barro.

Pero volviendo a mi punto de vista sobre rodar. Con todo respeto a la física y la gravedad, no tengo ganas de rodar por el suelo, pasar horas en urgencias, tener la nariz rota y esperar que las mascarillas se sigan usando un mes más para que nadie lo vea. Así que, humildemente y con gusto, llevo mi hermoso full suspension bike por el asfalto. En el asfalto, básicamente no hay nada que me tire al suelo, si me mantengo a la derecha para que no me arrollen los que vienen de frente, si logro esquivar las serpientes recién hechas en los bordes de la carretera, y si no me salta un ciervo, que ya hay pocos y el que encuentro ya ha tenido un encuentro y solo espera tristemente en la cuneta su final.

El terreno, claro, es genial cuando va delante alguien que sabe dónde está el norte, o incluso el sur y nuestro edificio… pero si supiera orientarme y que no me perdería, sería mucho más divertido, aunque… Seguro que en el sitio más estrecho me cruzo con un tipo de gran ego y manillar ancho… bajo las hojas seguro que hay piedras grandes, aunque todo alrededor parezca un desierto, y si me concentro en los charcos, seguro que me despierta una rama demasiado baja, de esas que nos enseñaron que la copa empieza a 15 m del suelo:).

Ese es el punto de vista de mi esposa, y como el hijo menor, Filip de 2,5 años, tiene prioridad sobre el mayor, Max de 11, y yo, el mayor, sobre ambos, mantengo el orden: Filip, yo y Max:-)

Pero Filip dice que pasa con su bici sin pedales por cualquier sitio, es un pequeño tanque y no piensa hablar más del tema:-).

Mi punto de vista es que soy inmensamente feliz de haberme enamorado de estos dos deportes tan diferentes, que solo tienen en común que la herramienta para fabricar endorfinas es de dos ruedas.

MTB, como deporte más cercano a mi corazón, es fuente de diversión, relajación, alegría de estar en el corazón de la naturaleza, pensar en cómo superar obstáculos, sonrisas espontáneas en los descensos y entrenamiento por intervalos alternando intensidad subiendo y bajando.

A veces tengo la ruta dibujada en la cabeza, otras solo el esqueleto y a veces nada. Y muchas veces, incluso de una ruta planeada sale algo totalmente distinto, y del freeride, lo que hice el día anterior. Hay muchas más posibilidades en MTB que en asfalto, ya que solo estoy limitado por mi condición, la capacidad de paso de la bike alias tanque y el instinto de supervivencia en los descensos. En la MTB se perfecciona la técnica, sobre todo subiendo por paredes llenas de piedras y raíces. A veces esas cosas provocan una caída falsa en la subida.

La carretera, desde mi punto de vista, es aburrida, especialmente el llano, por eso incluso en asfalto busco bosque y colinas, y tengo la suerte de vivir cerca de un parque forestal donde se puede “perderse” 3 horas sin repetir el mismo camino. El parque forestal también significa a menudo asfalto desgastado, por eso elegí una máquina que es de carretera, pero con neumáticos de 32 mm y frenos de disco. Voy a suavizar un poco el hate al asfalto, porque cuando subo colinas a tope, disfruto del pedaleo fluido y de sumar kilómetros más rápido. En la de carretera, en el mismo tiempo llego más lejos y en vez de pensar en la ruta, pienso en la vida y en el tema del próximo blog o si necesito una camiseta nueva. :)

Que son deportes diferentes lo demuestra también el equipamiento: diferentes zapatillas, diferente ropa, en MTB llevo mochila a diferencia de la carretera. Otra velocidad, otra geometría, se fortalecen otros músculos, otra postura y, lógicamente, sobre todo otra superficie por la que ruedan las dos ruedas.

A los de carretera les recomiendo probar el terreno y a los de barro el asfalto. Otras sensaciones, otras velocidades, otras experiencias.

Y por último, la opinión breve del mayor, Max.

Yo, como niño, me gusta hacer locuras en la bike. Saltos, descensos, arroyos, barro, eso es lo mío. Y eso me lo da mi horák en el bosque y en los trails. A veces duele, como la pierna cortada en el último entrenamiento, pero eso pasa, a diferencia de mis ganas de saltar. El asfalto ocasional en la de carretera tampoco me molesta, pero prefiero el bosque, que es mi parque de juegos.

Como ven, en casa predominan las colinas y el terreno, ahí nos hemos encontrado. Mi esposa, por seguridad, prefiere el asfalto en el bosque, pero siempre mejor la naturaleza y, si es posible, la libertad de movimiento antes que un dique lleno de gente o un llano aburrido.