¿Música en la bicicleta? ¿Sí o no?>

Aproximadamente uno de cada cuatro ciclistas escucha música en la bicicleta. Esto se desprende de una encuesta realizada entre entusiastas del ciclismo en nuestro Facebook. La música puede motivarnos o calmarnos. Disminuye la percepción del esfuerzo, aumenta el nivel de energía y la resistencia. No solo de manera subjetiva. Así lo demuestran diversas investigaciones y estudios deportivos. Sin embargo, en la bicicleta la música puede ser peligrosa, distractora o, para algunos, innecesaria.

Reproductor, móvil, casco inteligente

Algunos ciclistas escuchan música a través de un reproductor o un móvil sujeto al manillar. En este caso, puedes alegrar, hacer reír o molestar a otros miembros de la civilización que encuentres durante tu ruta. Tantos estilos de música como personas, así de variadas serán las reacciones. Depende del volumen y del entorno en el que circules. Los cascos inteligentes con tecnología bluetooth y pequeños altavoces integrados representan otra posible solución. Cómoda, segura, pero la más costosa.

Probablemente la opción más utilizada son los auriculares. Ya sean auriculares deportivos, que no se colocan directamente en el oído sino que se cuelgan de él, o auriculares clásicos. “Escucho música solo en un auricular y no demasiado alto. Siempre escucho por el oído derecho”, nos contó uno de los fans en Facebook.

Un oído y sin gritos

Una de las recomendaciones al circular en tráfico es precisamente no escuchar música por el oído izquierdo, que percibe mejor los sonidos del entorno y de los vehículos. A menos que circules en el Reino Unido. Existen diferentes auriculares de mayor calidad en los que apenas notarás la diferencia al usar solo un oído.

También recomendamos no escuchar música a más del 60% del volumen máximo del reproductor. El volumen de la voz humana se sitúa entre 40 y 60 decibelios. La música alta puede absorberte más, pero es como si alguien te gritara muy cerca. Eso no es saludable para los oídos.

Una oportunidad interesante del siglo XXI es escuchar podcasts mientras pedaleas. Ya sea sobre ciclismo o cualquier otro tema. Así se desarrolla tanto el cuerpo como la mente.

Algunos de nosotros, ciclistas, usamos el auricular solo para contestar y resolver rápidamente llamadas telefónicas. O escuchamos música solo en lugares donde el riesgo de encontrarse con un coche, un peatón o animales salvajes es mínimo. Por ejemplo, en un carril bici seguro junto a una presa.

Sonidos de la naturaleza, de la bicicleta y de la propia respiración

“Yo siempre pedaleo sin música. Me gusta escuchar los sonidos del entorno. Los pájaros y la naturaleza”, nos confesó uno de nosotros, ciclistas, en Facebook.

Las ventajas de no escuchar música en la bicicleta son mayor seguridad, mejor concentración en la naturaleza o el entorno, o mayor enfoque en el propio rendimiento. Para algunos, es mágico recorrer un bosque tranquilo. Escuchar solo los sonidos de la bicicleta, la propia respiración y el pulso. ¿Música en la bicicleta? Sí y no. Lo importante es disfrutar cada ruta y regresar a casa de forma segura.